Se cae a pedazos la manta pluvial de la inmensidad negra que nos aplasta.
La música nos absorbe y la luz nos espanta.
La menor cantidad de ruidos posibles para no despertar a los leones.
La rueda giratoria invisible
El refusilo nocturnal de tu voz, una vez más.
(Otra vez más)
Las nubes naranjas como manto extracotidiano.
Todo es una mentira, dice la almendra
Pero la cabeza torrencial diserta y una vez más nos desunimos
Todos desunidos
Todos desenlazados
(E inconscientes)
Y mañana sin recordar,
Ni en fotografías
El dolor, o la desesperación.
"Escribo porque es la única manera de hablar, callando."
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sábado, 9 de marzo de 2013
martes, 15 de enero de 2013
Partícula de mi.
Me dejaste gestando una horrible figura de mi misma. Lo más pútrido del aire que contamina los ojos y los oídos, el smog de las ciudades, las bolsas de plástico en el agua donde, aunque no creas, hay vida.
Hay noches en que no brillo y días en que ni siquiera despierto. Toda vida y arte y alma y juego y música que habite en mi, todo desaparece drásticamente y queda de mi esta simple y turbia figura de humo que se difuma en el aire y es simplemente una partícula venenosa... que luego, y aunque no creas, correrá en el viento buscándo tus oídos y tus ojos para contaminarte de la misma manera.
Hay noches en que no brillo y días en que ni siquiera despierto. Toda vida y arte y alma y juego y música que habite en mi, todo desaparece drásticamente y queda de mi esta simple y turbia figura de humo que se difuma en el aire y es simplemente una partícula venenosa... que luego, y aunque no creas, correrá en el viento buscándo tus oídos y tus ojos para contaminarte de la misma manera.
martes, 2 de octubre de 2012
Turquesa
La tarea más difícil del poeta se da en el momento en el que se sienta a escribir. Cuando el veneno de la escritura se instala en el cerebro la búsqueda de la pluma debe ser inmediato, porque el cosquilleo de las letras es un asesino infalible que no dubita un segundo.
Hay un instante bastante polongado en que las ideas vacacionan en algún espacio paralelo y añosluzmente alcanzable. La sensación es espantosa, una cacerola hirviente conteniendo tu cuerpo (si contención es la palabra). Se siente una fiebre acechante pero la cabeza no cede. Te retiene el pensar con quehaceres y cotidianeidades, con números, planes y trabas de persona. Es como si dentro tuyo hubiese en este momento truenos y refucilos aterrantes y el quiebre del cielo para por fin llover no llegara nunca.. entonces todo se quedaría atascado en ese altar infinito y la humedad te sofocaría por completo. Como una tierra con sequía, que lo único que logra es muerte.
A veces el momento llega y a veces no, por eso el poeta se enferma. Porque la barrera que ha logrado vencer tantas veces, a menudo se instala obstaculizando la ruta a llegada, el encuentro con un amigo, el beso sabor vino, el dejo corporal sobre la cama elástica, el sorbo de café pasando por la garganta y entibiándola, el agua caliente de la ducha en invierno, el chocolate derritiéndose en la boca, el grito del unísono amoral en la cama, la lluvia fría que quiebra el cielo, y parte la tierra con un rayo y forma una grieta que luego se llena de agua y los pescadores pescan jadeando, contentos, repletos de alegría... agradeciéndole a Dios que ha hecho que llueva pero en verdad debería agradecerle al poeta, que eleva su grito en prosa a la pluma, y la pluma vence la barrera cotidiana de la corteza terrenal.
sábado, 18 de agosto de 2012
Torrente
Las lenguas ajenas me dicen que no interprete, que no imagine, que no haga música, que no la vea.
El cielo se dilata inmensamente y un círculo concéntrico de nubes me dicen qué tan cerca estamos de morir (y de vivir).
Es curioso, es gracioso, misterioso, tenebroso,
Pero curiosamente nada parece detener este torrente sanguíneo y pluvial.
Te amo lluvia lava penas, quita tajos, come heridas.
Nada detenga este torrente sanguíneo.
Ilumíname las manos sembrando tu sanar.
De alguna forma también caes con estas gotas, mojando la rasgada piel humana, piel mortal. Piel inútil.
Suena el cielo.
Soná, soná!! No dejes de hacerlo, no calles tus gritos, muéveme tus ramas, girones eternos de viento arrastra rostro.
Habítame el sueño la noche entera. Dame de tu presencia onírica, nutrición de amor implacable.
Aléjame el cuervo de la ventana con las persianas de hada alada, fotografía mis alas.
Registra esto, esto que soy hoy ahora y crece.
Dicha de dar, cinto espacial, aurora boreal, deseo lunar.
Condena perpetua de latigar la vida entre sueño y devoción.
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la diabólica manifestación del inconsciente
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